Cuando llega el verano y suben las temperaturas, una de las recomendaciones más habituales es aumentar el consumo de agua y prestar especial atención a la hidratación. Pero, ¿qué ocurre con el café? ¿Debemos evitarlo porque puede deshidratarnos o podemos seguir disfrutándolo durante los meses más calurosos?
La respuesta es sencilla: el café puede formar parte de una buena hidratación durante el verano. Aunque la cafeína tiene un ligero efecto diurético, en las cantidades habituales de consumo el líquido que aporta el café compensa ampliamente ese efecto.
Por eso, disfrutar de un café en verano no significa renunciar a hidratarnos. Eso sí, conviene elegir bien cómo lo tomamos y recordar que el agua debe seguir siendo nuestra principal fuente de hidratación.
¿El café deshidrata realmente?
Durante años se ha extendido la idea de que el café deshidrata debido a la cafeína. Es cierto que la cafeína puede aumentar ligeramente la producción de orina, especialmente en personas que no están acostumbradas a consumirla.
Sin embargo, el efecto diurético de la cafeína en cantidades habituales es moderado y no significa que el café provoque una pérdida neta importante de líquidos.
Una taza de café está compuesta mayoritariamente por agua. Por tanto, el líquido que ingerimos al beberla contribuye a nuestras necesidades diarias de hidratación.
Esto permite disfrutar del café también en verano, siempre dentro de un consumo moderado y adaptado a cada persona.
Café y verano: una combinación que puede funcionar
El café no tiene por qué desaparecer de nuestra rutina cuando llega el calor. De hecho, existen muchas formas de disfrutarlo durante los meses de verano.
Además del clásico café caliente de la mañana, podemos optar por preparaciones más refrescantes como:
- Café con hielo, una de las opciones más sencillas y tradicionales.
- Café frío o cold brew, preparado mediante una extracción en frío que ofrece un perfil suave y refrescante.
- Café con leche frío, perfecto para desayunos y meriendas.
- Espresso sobre hielo, para quienes buscan intensidad y frescura.
- Café con bebidas vegetales frío, una alternativa cada vez más habitual.
- Café descafeinado, una opción interesante para quienes quieren reducir el consumo de cafeína.
Estas preparaciones permiten mantener el placer de tomar un buen café y adaptarlo a las altas temperaturas.
¿El café aporta agua a nuestro organismo?
Sí. El café aporta principalmente agua y, por tanto, contribuye a la ingesta diaria de líquidos.
La cantidad exacta de líquido que necesitamos depende de diferentes factores, como la temperatura ambiental, la actividad física, la alimentación, la edad o las características individuales de cada persona.
En verano, además, las necesidades pueden aumentar debido a una mayor pérdida de líquidos a través del sudor.
Por eso, aunque el café pueda contribuir a nuestra hidratación, no debería sustituir al agua. Lo recomendable es beber agua regularmente a lo largo del día y disfrutar del café como parte de nuestra rutina.
¿Cuánto café podemos tomar en verano?
La cantidad adecuada depende de cada persona y de su tolerancia a la cafeína. Para adultos sanos, las recomendaciones generales de organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria sitúan en torno a 400 mg de cafeína al día una cantidad que, en general, no se considera preocupante.
Pero esto no significa que todo el mundo deba consumir esa cantidad.
Personas especialmente sensibles a la cafeína pueden experimentar nerviosismo, alteraciones del sueño, palpitaciones o molestias digestivas incluso con cantidades inferiores.
Además, cuando hace calor es importante prestar atención a cómo acompañamos el café. Un café cargado de azúcar, siropes, nata o helado puede convertirse en una bebida con un aporte elevado de azúcares y calorías.
Café con hielo: sencillo, refrescante y muy veraniego
Una de las formas más fáciles de adaptar el café al verano es el clásico café con hielo.
La preparación es muy sencilla: basta con preparar un espresso o café intenso y servirlo sobre un vaso con hielo.
El resultado es una bebida refrescante que mantiene buena parte de los aromas y sabores del café.
Para disfrutarlo todavía más, es recomendable utilizar un café de calidad y cuidar aspectos como la molienda, la extracción y la temperatura. Un buen café no necesita grandes cantidades de azúcar para resultar agradable.
¿Y qué ocurre con el cold brew?
El cold brew se ha convertido en una de las grandes tendencias cafeteras de los últimos años y resulta especialmente atractivo durante el verano.
A diferencia del café tradicional, se prepara mediante una extracción prolongada con agua fría, que puede durar varias horas.
Este proceso permite obtener una bebida refrescante y con unas características sensoriales diferentes a las del café preparado en caliente.
Es una alternativa interesante para cafeterías, restaurantes, hoteles y establecimientos de hostelería que quieran ampliar su oferta de bebidas durante los meses de mayor temperatura.
Café, agua y alimentación: la clave está en el equilibrio
Cuando hablamos de hidratación en verano, no debemos pensar únicamente en una bebida concreta.
Una correcta hidratación se consigue mediante el conjunto de líquidos y alimentos que consumimos a lo largo del día. Frutas, verduras, sopas, infusiones, leche y otras bebidas también pueden aportar agua.
En este contexto, el café puede formar parte de una alimentación equilibrada, especialmente cuando se consume sin exceso de azúcar y dentro de unos hábitos saludables.
La clave está en no utilizar el café como sustituto del agua y mantener una ingesta de líquidos adecuada, especialmente durante jornadas calurosas o cuando realizamos actividad física.
Consejos para disfrutar del café durante el verano
Si eres cafetero y no quieres renunciar a tu taza diaria cuando suben las temperaturas, estos consejos pueden ayudarte:
1. No olvides el agua.
El café contribuye a la ingesta de líquidos, pero el agua debe seguir siendo la bebida principal para hidratarse.
2. Prueba diferentes preparaciones.
Café con hielo, cold brew, café con leche frío o espresso sobre hielo pueden transformar tu rutina cafetera.
3. Modera el azúcar.
El café no necesita grandes cantidades de azúcar para disfrutar de sus aromas y matices.
4. Ten en cuenta la cafeína.
Si eres sensible a ella, reduce la cantidad o apuesta por opciones descafeinadas, especialmente por la tarde.
5. Cuida la calidad del café.
Una buena materia prima y una correcta preparación marcan la diferencia, tanto en un café caliente como en uno frío.
6. Adapta el consumo a la actividad y al calor.
En días especialmente calurosos o durante la práctica deportiva, aumenta la atención a la hidratación y prioriza el agua.
El café también tiene su sitio en verano
Entonces, ¿el café deshidrata?
No en el sentido en que tradicionalmente se ha entendido. Aunque la cafeína puede tener un ligero efecto diurético, el café aporta una cantidad importante de agua y, en un consumo habitual y moderado, puede contribuir a la ingesta diaria de líquidos.
Por eso, no hay razón para desterrar el café de nuestra rutina durante el verano. Simplemente debemos consumirlo con sentido común, mantener una buena hidratación y elegir preparaciones que nos permitan disfrutarlo también cuando aprieta el calor.
Porque el verano también puede ser una buena época para descubrir nuevas formas de disfrutar del café: desde un sencillo espresso con hielo hasta un refrescante cold brew.
En Epicure56 apostamos por el café de calidad durante todo el año, también cuando llega el calor. Porque un buen café no entiende de estaciones: solo necesita una buena materia prima, una correcta preparación y ganas de disfrutarlo.
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